El camino del estratega2020-01-02T06:40:08+00:00

El camino del estratega

¿Qué distingue a las personas y organizaciones que en igualdad de condiciones consiguen lo que desean de forma sostenible? Muchos dirán que es la suerte o trabajar mucho, otros que imitar a los mejores, algunos que pensar mejor y ser consecuentes a tiempo. Ese y no los anteriores es el camino de la buena estrategia.

Esto va más allá del análisis exhaustivo o de seguir recetas. La buena estrategia busca mejorar lo que sabemos, pero también lo que somos y lo que hacemos en el mundo. Donde otros ven puertas que se cierran, el estratega ve espacios que se abren. En mi libro «El Manual del Estratega» desarrollaba los conceptos de «anticipación», «adaptación» y «acción sobre el entorno». La excelencia en estas tres dimensiones propicia el éxito empresarial. Sus fundamentos son profundos, una «ley general del Cambio» que enunció el físico e intelectual Jorge Wagensberg a partir de la teoría de la información y que podría simplificarse así: «Para un sistema, la propia complejidad más su capacidad de anticipar la del entono que le rodea, han de ser equivalentes a la incertidumbre (que es mayor cuanto más complejo y difícil de entender es el entorno) más lo sensible que puede ser el entorno a las acciones que pueda emprender el sistema»

Sin entrar en detalles, una empresa tendrá mejor estrategia si anticipa bien (por ejemplo, con mejor inteligencia competitiva), se adapta bien a su entorno (con una organización flexible pero a la vez alineada con la estrategia) y actúa sobre el entorno (la innovación, las alianzas o el marketing son algunas formas de hacerlo).

Una persona no deja de ser un sistema. Si para empresa hablaba de esa triada de aes, para el propio autoliderazgo estratégico quizá encaja mejor hablar de tres ces: consciencia, crecimiento y cambio:

Consciencia

Crecimiento

Cambio

Es la dimensión del saber: comprender mejor dónde estamos, qué queremos, qué valoramos, qué tenemos, qué puede funcionar… La forma en que vemos el problema suele ser el primer problema. En ocasiones la comprensión es repentina y hablamos de “insight”. Un insight verdadero supera las líneas que nosotros mismos hemos trazado a la mente, revela sin distorsionar y conecta de forma natural con los recursos.
Es la dimensión del ser: ser mejores mediante el autodesarrollo intencional. Los grandes insights no llevan a nada por sí mismos. Tras ellos surge una pregunta: «ahora que comprendo: ¿qué es lo que decido ser? ¿cómo sacar el máximo de mis recursos y potencial?». Los logros internos anteceden los logros externos, y tanto carácter y competencia crecen superando metas consistentes con nuestras elecciones.
Es la dimensión del hacer en el entorno. Conectar y generar impacto positivo para que los avances sean sostenibles. ¿Qué es posible ahora? ¿Qué propósito tiene para mí y para otros? Encerrándose o sin dar sentido a lo que se hace, es fácil caer en la rigidez o el cinismo. En cambio, cuando hay liderazgo la visión se aclara, la creatividad surge, se vencen las resistencias, las voluntades se alinean y el universo abre sus puertas.

El logo de Estratega contiene metáforas de estas tres dimensiones de una estrategia personal o empresarial:

La bombilla es lo primero que vemos, y simboliza las ideas que iluminan la realidad o abren caminos. Comprender. Un pequeño punto en el interior rompe la simetría y transforma de improviso el filamento en puerta al convertirse en su pomo. El casquillo pasa a ser una escalera. Esa escalera son los planes o principios que nos permiten desarrollarnos paso a paso, el Crecimiento. La puerta hacia la que sube la escalera es el Cambio que sale de uno, abre mejores futuros y los imbrica en los sistemas en los que participamos para hacerlos estables.

Para ser eficaces, una sesión de coaching personal o un diálogo estratégico en un contexto empresarial han de cubrir estas tres dimensiones: consciencia, crecimiento y cambio. Así se convierten en paradas que revitalizan y orientan el «camino del estratega».

Yo no soy el estratega. Mi trabajo (como coach, asesor o formador) es que el tiempo dedicado a esas paradas sea lo más útil posible al estratega en su propósito.

Rafael Martínez