MENTORING Y SUPERVISION2019-08-07T07:55:46+00:00

Mentoring y supervisión para coaches

Las competencias son el camino para la maestría

La ICF (International Coach Federation) ha hecho un esfuerzo colectivo magnífico para identificar las principales competencias que hacen eficaz al coaching, que son transversales a distintas escuelas, objetivos de un proceso o tipos de cliente. A partir de ellas, el mentoring ofrece recursos y confianza para elevar el coaching a otro nivel.

Por tanto un coach se beneficiará del mentoring para:

  • Alcanzar la excelencia como coach, con el apoyo de un mentor que es capaz de medir su progreso y diseñar conjuntamente planes de avance
  • Identificar fortalezas y claves de éxito para sacar de ellas el máximo partido. Identificar puntos ciegos y corregir sesgos que inevitablemente se van introduciendo con las horas de práctica.
  • Conseguir las credenciales ICF (ACC, PCC o MCC) u obtener créditos para renovarlas
  • Hacer que “todas las piezas encajen”. Muchos coaches han optado por educarse en distintas escuelas, y gracias al mentoring descubren la “simplicidad al otro lado de la complejidad”
  • Conocer otras formas de hacer coaching y practicar en un entorno seguro

Como mentor, preparo para certificaciones ACC o PCC de forma individual o en grupo, hago apoyos puntuales a coaches que quieren preservar la calidad de su coaching (podemos llamarlo con precisión ITV, porque el coach no deja de ser un «vehículo») o hago supervisión que incluye “coaching al coach” en su proyecto.

Contar con un observador experto

Sólo hay tres maneras para que un coach valore su coaching: mediante su propia observación, mediante sus clientes, o mediante la interpretación de otro coach. Todas tienen limitaciones, pero la primera tiende a ser muy dura o muy laxa, aparte de que somos expertos en ocultarnos nuestros patrones. Aún así, es muy buena práctica grabarse. La segunda puede estar condicionada por la relación o simplemente porque el cliente no cuenta con los conceptos. Sólo le importan los resultados.

La tercera es la mejor, la que toda disciplina ha seguido para alcanzar la maestría desde el inicio de los tiempos. Y es mejor aún si limita su subjetividad enmarcando sus observaciones en las competencias. Todo arte requiere sólidos límites y fundamentos. Las competencias son como la métrica en poesía. De esta forma cada coach puede cultivar un estilo único, independientemente de su formación.

Para mí, acompañar a coaches profesionales es una de las formas más gratificantes de generar un impacto positivo, ya que se multiplica a través de ellos. No sólo eso: como en todo campo donde se aprecian destellos de excelencia, escuchar sesiones se ha convertido casi en una afición. Una sesión nivel MCC puede ser tan hermosa como la buena narrativa y de hecho, en ella se espera «danza».

He tenido la suerte de formarme con Alfonso Medina (MCC) y de certificarme como mentor y supervisor con Giuseppe Melli (MCC, examinador y formador de examinadores de ICF). Formo parte del registro internacional de mentor-coaches certificados que mantiene ICF.